Cuando el mundo le asfixiaba, se dedicada a escribir sobre otras vidas a las que huir y a inventar historias que nunca serían la suya. El problema es que se había contaminado de juventud y nunca aprendió a ponerles el punto y final
Categoría: Historias para…
Historias para floricultores
Decidió que, cada vez que la pensara, tendría que plantar una semilla nueva. Desde entonces y para siempre, en su pequeño país, solo quedó la primavera.
Historias para el universo
El universo se ensanchaba con su voz y se estrechaba en el silencio. El problema, al final, es que les salieron estrías.
Historias para echadores de menos
Delante del ordenador, se quedaba con los ojos cerrados intentando escribir a su madre. Sólo le había escrito una vez desde que se marchó y fue bonito… pero ahora, el pecho le atravesaba los dedos. Quizá no fuera aquel el día para hacerlo. Quizá ninguno lo fuera aunque todos la necesitaba. Últimamente, más que nunca….