El cambio de mi segundero.Un grito. Un susurro. Un suspiro.El inicio de la sonrisa que cambió tu vida. O la mía.La precipitación de la gota que, al caer, colmó el vaso. La caída del vaso. Su rotura.Un disparo. Su sonido. Sus efectos.La pronunciación de un “Sí, quiero” que lo cambiará todo. La respuesta de otro…
Categoría: 642 cosas sobre las que escribir
Un hombre salta del piso 40 de un edificio. A la altura del piso 28, le suena el móvil y se arrepiente de haber saltado. ¿Por qué?
Quizá, por fin, esa mujer le devolvía la llamada. Esa misma que, antes de dar un portazo para marcharse le juró, ironías del destino, que volver a llamarlo sería lo último que haría en su vida. Quizá, a la altura del piso veintiocho, el móvil de aquel hombre sonaba para notificarle que le habían condonado…
Da vueltas hasta que estés tan mareado que te caigas. Luego, escribe lo primero que se te pase por la cabeza.
Casi me caigo. Me he plantado en mitad del patio a dar vueltas y a dejarme llevar. Luego, un bolígrafo y una libreta. Debería haber hecho este ejercicio antes de desayunar. Me preocuparía no entender mi letra por escribir mareado si no fuera porque mi caligrafía habitual ya es horrible. Desde fuera debe verse ridículo….
En tu habitación encuentras a alguien que está rebuscando algo en los cajones
– ¿Otra vez? Y ahora en mis cajones… ¿Se puede saber qué buscas? – Nada. – Nadie busca nada tan desesperadamente. – ¿Y tú? ¿Qué ocultas? – Nada. – Nadie oculta nada tan desesperadamente. – Puedes seguir buscando. Puedes remover el cajón y poner del revés el mundo pero no lo encontrarás ahí. – ¿El…
Para participar en un programa de televisión, te piden que escribas un monólogo sobre una anécdota graciosa que has vivido
Me han pedido que cuente una anécdota en forma de monólogo pero, aviso, no se me da muy bien contar anécdotas. Mi madre ha muerto. ¿Veis? No sé elegir bien las historias. Oye, pero que se te muera una madre, bien mirado, tiene sus ventajas. Para empezar, ya no tienes que temer nunca más porque…
Una planta de interior se está muriendo. Explícale por qué tiene que vivir.
Te escribo sobre el último pétalo que has dejado marchar; no tienes que avergonzarte, yo también lloro a veces. Por eso necesito que te quedes conmigo, para llenar con tu oxígeno cada una de las bocanadas de mis llantos… o de nuestras carcajadas. Quédate conmigo y te prometo que te ayudaré a ver el mundo…


