Me han pedido que cuente una anécdota en forma de monólogo pero, aviso, no se me da muy bien contar anécdotas.
Mi madre ha muerto. ¿Veis? No sé elegir bien las historias.
Oye, pero que se te muera una madre, bien mirado, tiene sus ventajas. Para empezar, ya no tienes que temer nunca más porque se te muera tu madre porque, total, ya ha pasado. Una cosa menos de la que preocuparse.
Además, te da como cierta ventaja en una discusión que se calienta. Si alguien te desea, muy a malas, que le pase algo a un ser querido tuyo… Ah, ¡se siente! Ya me ha pasado.
Ja. Gané.
Lo que ocurre en este sentido es que siempre hay alguien que te puede ganar a ti, claro. ¡Qué envidia me dan los huérfanos totales! Uf… contra ellos es imposible discutir.
Otra de las ventajas de que se muera tu madre es que te enseña burocracia. Ya el mismo día de la muerte vas al tanatorio y eso es como comprar por catálogo: “¿Queréis corona? ¿Qué vais a poner en la corona? ¿Ponemos catering de almuerzo o de cena? ¿Quieren una esquela? ¿Van a incinerarla o mejor la metemos en un panteón con el resto de los restos de todos tus muertos?”
Incluso te dan a elegir el tipo de ataúd… con sus acabados y todo. Para mi madre elegimos uno simple, sin molduras porque ella había sido limpiadora y seguro que ese modelo cogía menos polvo.
Y, hablando de polvo, la incineramos.
¿Habéis incinerado a alguien recientemente? ¿No? Pues ya lo siento por vosotros porque es toda una experiencia. Y también te dan a elegir, eh. En concreto, nos preguntaron qué tipo de ambiente queríamos que hubiera en la sala durante la inhumación. Tu puedes elegir naturaleza, agua… y te van proyectando esas imágenes en las cuatro paredes de la sala mientras la incineradora está a lo suyo. Que, digo yo, ya que están podrían ofrecer además la posibilidad de llevar tu propio pen drive para poner lo que tú quieras. Por ejemplo, el día que yo me muera, que me proyecten un obrador de pan, que es mi cosa favorita del mundo… y además, con el horno ese encendido… ya será la auténtica experiencia 4D.
Después de unas horas, te dan una urna (todavía calentita, como el pan recién hecho) con tu madre en formato Zip.
Eso sí, que se muera tu madre también conlleva algunas decepciones, eh. No penséis que todo es “jijijaja”.
¿Sabéis que no te dan ningún carnet ni nada cuando se muere tu madre? Yo imaginaba que nos darían algún tipo de identificación que solo podíamos tener los huérfanos y que nos permitiera reconocernos entre nosotros como esos moteros que se saludan cuando se cruzan en la carretera… Pero no.
O, yo que sé, igual que tienes el libro de familia y conforme nace gente les van poniendo paginitas… pues al revés. Las funerarias deberían ofrecerte un documento donde tú puedas ir tachando a tus muertos. Como en los bares esos que te dan una tarjeta y vas tachando los desayunos y cuando llevas cinco te regalan el sexto. Pues igual. Que cuando lleves cinco te dejen uno gratis. El muerto de menor valor.
O que si alguien se queda huérfano de pequeño, para hacértelo entender, que te den una versión del “¿Quién es quién?” personalizado con tu familia, y que pueda ser el propio niño el que vaya cayendo la fichita del abuelo, del padre… Así, el niño aprende y se divierte.
Aunque claro, habría que hacer un cambio. En lugar de “¿Quién es quién?” que se llamase “¿Quién era quién?”
Para acabar con mi madre. Bueno, ya me entendéis. Para terminar, diré que otra ventaja es que puedes medir el cariño de la gente según las bromas que te gasten. Yo he subido peldaños de amistad porque gente se ha atrevido a hacerme reír hablándome de mi madre muerta… Eso me hace pensar que hay amistades que nunca mueren. Que ya es más de lo que puedo decir de mi madre.
Tengo una pregunta final: ¿os habéis sentido incómodos con este tema?
Pues os jodéis que el que no tiene madre soy yo.
Ja. Gané.
Te ha faltado decir: ojalá fuera la tuya!
Ufff, es que… ojalá lo fuera, eh…
Mamá leyendo esto: «el hijoputa niño que de todo hace un chiste… pero así es mi gordito». Te quiero, hermano. Me gustaba mucho más compartir contigo el carné de la banda del sur que este de la orfandad que nos ha tocado, pero aquí estamos🤷🏻♀️ En cualquier caso… siempre juntos. Como ella quiere.
Joder Félix. Que gracioso y a la vez tan doloroso. Siento mucho tu pérdida. Bienvenido al club, que la mía se nos fue en enero. Un abrazo y espero que todo te vaya bien dentro de lo que cabe, profe. Una «alegría» volver a leerte, Lizzie