Me han pedido que cuente una anécdota en forma de monólogo pero, aviso, no se me da muy bien contar anécdotas. Mi madre ha muerto. ¿Veis? No sé elegir bien las historias. Oye, pero que se te muera una madre, bien mirado, tiene sus ventajas. Para empezar, ya no tienes que temer nunca más porque…